Chile y su cíclica relación con Neptuno

En astrología mundana, es un hecho conocido que los acontecimientos históricos de un país, tanto los buenos como los malos, son determinados por precisos ciclos planetarios que se activan cada cierto tiempo según el planeta que los moviliza. Observando estos ciclos, es posible reconocer innegables patrones repetitivos que marcan los sucesos históricos de cada época e involucran a la ciudadanía, como grupo colectivo, en experiencias excepcionales que debe enfrentar. En el caso particular de Chile, no cuesta mucho advertir el importante ciclo que Neptuno deja en evidencia a través de las periódicas crisis que se pueden identificar a lo largo de su historia. Inevitablemente, cada 41 años más o menos, este ciclo activa una conjunción Saturno/Neptuno que Chile tiene en su carta astral iniciando así un nuevo proceso de cambio y crecimiento nacional por medio de experiencias que podemos catalogar como críticas o desestabilizadoras para el normal desarrollo interno. Sin embargo, reconocer la utilidad que esta información aporta es innegable, especialmente para las autoridades responsables de tomar las decisiones correctas en cada época.

Repacemos brevemente los hitos históricos marcados por la energía de Neptuno y refresquemos nuestra memoria para comprobar que estamos llamados a asumir y entender en profundidad este ciclo neptuniano porque forma parte de nuestra alma nacional como proceso de crecimiento. Después analizaremos la dinámica que se crea por la convergencia de las energías de Saturno y Neptuno.

Breve cronología de los sucesos que el ciclo de Neptuno ha determinado en el acontecer nacional:

1809-1811

Pleno apogeo de la Independencia de Chile. El ideal de igualdad, fraternidad y seguridad de la Revolución Francesa y luego la independencia de Estados Unidos producen importantes efectos en los llamados Patriotas de la Colonia, especialmente después de la abdicación del rey de España por presión de Napoleón. Debido a esta confusa (Neptuno) situación, se crea un ambiente de incertidumbre, temor, desconfianza y traición entre los colonos que prácticamente obliga de formalizar la Independencia de la hasta entonces tranquila colonia española.
Neptuno y Saturno en Sagitario en conjunción (en el origen de su nacimiento)

1850-1852

Crisis durante el período de Montt. Violencia social y revueltas populares, se verifican protestas sociales, motines urbanos populares, un levantamiento minero y bandolerismo rural. Entre 1851 y 1859, grupos liberales organizan infructuosos intentos armados por arrebatar el poder a los conservadores. La tensión entre el presidente Montt y los liberales provoca gran tensión a nivel nacional. Irónicamente, uno de los petitorios que por entonces se hacía al gobierno, eran medidas en favor de la educación popular! (Justo cuando Neptuno se encontraba en Piscis, es decir, en la misma posición que ahora!).
Neptuno en Piscis en cuadratura a Neptuno/Saturno natal

1889-1891

La revolución o guerra civil de 1891. Tras una serie de tensiones y disputas previas entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, una simple discusión sobre el presupuesto de 1891 finalmente genera el estallido del conflicto interno sobre lo que en su momento se consideró una situación de “ingobernabilidad”. Las fuerzas armadas se dividieron apoyando a ambos bandos. Balmaceda, quien establece una férrea dictadura y oprime a sus opositores, finalmente se suicida en septiembre de ese mismo año.
Neptuno en Géminis en oposición a Neptuno/Saturno natal

1930-1932

Impacto mundial por crack en la Bolsa de Nueva York (1929). Tras un buen período de distancia con este hecho, la situación económica del país toca fondo a mediados de 1931, obligando a suspender el pago de su deuda externa. El precio del salitre y del cobre se derrumba y se viven las primeras restricciones. La crisis financiera aumenta las protestas en contra de Ibáñez del Campo quien finalmente renuncia. Esto dio paso a una grave crisis política porque en poco más de un año se sucedieron varios gobiernos.
Neptuno en Virgo en cuadratura a Neptuno/Saturno natal

1972-1974

Golpe de estado. La violencia desatada por grupos radicales de adherentes y opositores al gobierno de Allende, provoca un clima de confrontación nacional que se expande a todos los ámbitos de la sociedad. El arranque inflacionista durante su período deja en evidencia las tremendas debilidades de su gestión económica. Se originan huelgas de camioneros a nivel nacional y el descontrol invade al país iniciando un período de enfrentamientos callejeros entre grupos de extrema izquierda y de ultra derecha que daban como resultado heridos en ambos bandos.
Neptuno en Sagitario en conjunción a Neptuno/Saturno natal

2012-2014

¿….. y ahora, qué?
Neptuno en Piscis en cuadratura a Neptuno/Saturno natal

Ninguna de las fechas antes mencionadas fueron tiempos de estabilidad social y unidad en Chile, lo que marcó a fuego a generaciones completas además de la memoria nacional. Pero uno de los hechos que más llama la atención al revisar los acontecimientos pasados, es advertir la existencia de un patrón de tensiones, descontento amplificado y violencia dentro del ambiente nacional que se repite justo los años previos a la fecha exacta del tránsito, convirtiéndose en el caldo de cultivo ideal para la perturbación social que se activa poco después. Desde el punto de vista de la astrología, esto se explica por la incomodidad e irritación que genera el proceso de transformación colectiva y cambio que estaba por comenzar en cada oportunidad… igual que ahora! (tomar nota). El efecto de la energía de Neptuno es disolver y descomponer todo lo que toca (en este caso, al Saturno de Chile) porque su trabajo es “ablandar” las estructuras establecidas y preparar el terreno para los cambios evolutivos que deben ser incorporados en el sistema nacional. En términos generales, las épocas influidas por la energía de Neptuno pueden llegar a ser bastante destructivas en varios niveles cuando actúa sobre el colectivo, porque tiende a crear un ambiente nacional de profundas desconfianzas entre los actores políticos, sindicales o sociales involucrados, introduce buenas iniciativas sociales pero poco claras impregnadas de idealismo extremo o que dejan la vaga sensación de que hay algo más actuando en las sombras, además de dolorosas desilusiones por expectativas públicas demasiado elevadas en relación a las reales posibilidades del momento plasmando así un ambiente de apasionamiento por algún ideal o perturbación general por algo que se teme suceda.

Para que quede más claro por qué se producen sucesos tan drásticos durante estos períodos, es necesario comprender que las naturalezas de los planetas en movimiento (Saturno y Neptuno) son antagónicas y se contraponen de manera natural, porque cada una tiene funciones distintas. Saturno, es la energía que crea y mantiene el orden, la estabilidad y todos los sistemas y estructuras que se necesitan para vivir en sociedad, pero Neptuno, es una de las fuerzas que cíclicamente enfrentan a Saturno (al orden establecido) para producir el progreso y avance social que el ser humano requiere, por lo tanto, y de acuerdo a su estilo, Neptuno debe disolver las formas instauradas descomponiendo hábilmente lo que ya cumplió su etapa útil para transformarlo. Pero, siempre fiel a su estilo, todos los cambios que propone Neptuno inician con una sensación de angustia porque nunca está muy claro en qué dirección se desea cambiar, sólo se sabe que lo que hay ya no responde a las necesidades del colectivo, por lo tanto, produce mucha inquietud, incertidumbre y desconfianza entre los actores involucrados como también hacia los medios que se proponen para darle forma a los nuevos ideales. El punto aquí, consiste en tomar consciencia de que por mucho que Saturno deba desestructurarse para cambiar, Neptuno lo necesita porque esta energía no tiene la fuerza ni la habilidad para darle forma a sus ideales, sólo los inspira. La capacidad para dar forma es de Saturno… no es una ironía, es el orden del cosmos! Nadie es mejor ni tiene el poder absoluto. A cada energía le corresponde hacer su parte en la obra universal.

Por lo tanto, y teniendo en mente cómo funcionan estas energías, por momentos se hace interesante y simpático observar el enfrentamiento casi literal de estas energías a través de los personajes públicos que quedan envueltos en los acontecimientos de cada época y reconocer que inconscientemente están manifestando fuerzas mayores que intentan expresarse a través de ellos. Sin embargo, y como realmente creo en el uso consciente de la voluntad para avanzar y mejorar en la vida tanto en lo personal como colectivamente, aquí viene el objetivo central de este artículo, ya que pretende informar y advertir sobre el proceso de transformación nacional que ya ha comenzado, para que todos los partícipes de este momento histórico hagan su parte y sepan mantener las decisiones y los acontecimientos dentro de un contexto de límites flexibles respetando la energía que el oponente aporta, tanto aquellos que están llamados a activar los cambios como aquellos que están obligados a mantener el orden por el bien de todos, incluso de quienes movilizan los cambios. El caos que representa Neptuno no es una opción ni un fin en sí, es sólo un paso entre dos realidades. Eso es Neptuno, sólo un proceso; un “ideal” encargado de movilizar las consciencias pero a quien no le corresponde tomar forma, para eso está Saturno. Que las dolorosas experiencias del pasado y los hechos históricos nos enseñen y guíen… es aquí y ahora cuando podemos revelar el nivel de consciencia nacional que hemos logrado. No sigamos cometiendo los mismos errores, porque por mucho que de pronto comprendamos que las cosas pueden cambiar y ser mejores, eso no autoriza a destruir o menospreciar todo lo logrado hasta ahora. Saber valorar y mantener lo mejor del pasado (Saturno) introduciendo los cambios ideales (Neptuno) que se necesitan para avanzar, es expresión de madurez y consciencia como país.

Pero esta advertencia también intenta aclarar algo fundamental: no es sabio personalizar los problemas, porque esta crisis se habría activado igual si hubiera salido electo Frei. Esta crisis es para Chile como nación. No es “culpa” de Piñera como tampoco lo habría sido de Frei. No tiene que ver con que ninguno de ellos pudiera hacer algo que genere los “problemas” nacionales, es sólo que a Piñera le tocó asumir justo antes de que se iniciara el nuevo ciclo de Neptuno… lo que sugiere cierta sincronía (pero eso es tema para otro artículo). La única responsabilidad de Piñera en todo esto, recae en sus acciones y las decisiones que tome, porque ellas serán las que determinen si la crisis es leve o de profundiza… como sucedió con Allende, que fue el último ciclo de Neptuno y que muchos aún recordamos.

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