El caso de los 33 mineros del 2010

Existen varios ángulos desde los cuales mirar este caso, nacido el 5 de agosto de 2010, sin embargo, el que me parece más interesante de considerar es retomar el artículo que se publicó durante agosto llamado “Viernes 6 de agosto de 2010” y volver a exponerlo ahora que los acontecimientos ya sucedieron, porque se comienzan a apreciar algunas de las cosas que se sugirieron entonces.

Algunas de las afirmaciones planteadas fueron:

1) “una configuración planetaria… que lleva algunos meses acercándose y concentrando sus energías para provocar fuertes cambios en la vida de muchas personas”,

2) “se dan circunstancias externas a nosotros, cambios o decisiones ajenas que afectan a grandes grupos de personas”

3) “finalmente produce el cambio que se estaba gestando desde hace meses”

4) “se puede prever que importantes emociones inconscientes y los sentimientos personales estén muy involucrados en todos los sucesos que se activen”

5) “pero la consecuencia deseada de estas configuraciones planetarias siempre es la aplicación de soluciones y la toma de decisiones que concilien y reequilibren las visiones y necesidades opuestas involucradas, para el bien de Chile.”

En otras palabras, Chile como nación, debía experimentar algo fuerte y trascendente, algo que no pasara desapercibido, porque ese algo debía contener la suficiente potencia como para plasmar y exteriorizar los cambios que dicha configuración guardaba para Chile. De hecho, si analizamos los planetas activos esos días, veremos que, de todas las posibles alternativas, lo sucedido con los 33 mineros fue “sospechosamente” la más precisa para manifestar las energías activas. Veamos algunas de las relaciones que cada planeta involucrado tiene en astrología:

Plutón – representa las profundidades de la tierra, las situaciones de muerte y resurrección.
(no hace falta hacer comentarios)

Saturno – representa las rocas, la minería y la tierra en general.
(no hace falta hacer comentarios)

Urano – representa la liberación, los quiebres y la tecnología.
(el quiebre de la montaña que los atrapó y toda la tecnología que se utilizó para liberarlos)

Júpiter – representa todo lo internacional, la fe en Dios y en las propias posibilidades.
(el interés internacional, la fe y las cadenas de oración y el reconocimiento de las capacidades propias de cada uno de los 33 sobrevivientes)

Marte – representa la fuerza, la energía, las luchas y la determinación.
(toda la fuerza, la energía y la determinación aplicada al mismo rescate)

Venus – representa la justicia, el amor y las conciliaciones o puntos de vista comunes.
(el juicio contra los dueños, la unión nacional y los acuerdos de todo tipo para ayudarlos)

No es necesario reiterar que Chile estaba afectado por dicha configuración planetaria y que los efectos de dicha prueba, no sólo en un nivel interno como país sino también en la imagen exterior chilena, serían fuertes y definitivos al introducir cambios que Chile como nación está llamada a experimentar. No sólo se ha producido un sano y estimulante cambio en la imagen que los chilenos tienen de sí mismos sino que en un nivel internacional también su imagen se ha beneficiado, sufriendo una positiva transformación en cuanto al tipo de situaciones con las que se solía relacionar a Chile. Esta renovación fue positiva porque los tránsitos de Urano-Júpiter afectaron, y aún lo hacen, positivamente al Ascendente chileno (aspecto trino), y Saturno, por su parte, también interviene dándole mayor estructura, consciencia y “madurez” en sus procesos internos como nación. Pero la energía planetaria que mayor potencia entrega al proceso de transformación o metamorfosis en la que Chile se encuentra ahora es Plutón, ya que su tipo de energía es la que activa las fases que llevan a una cosa, a un ser o a una etapa a su fin, a su término o muerte con el único objetivo de iniciar algo nuevo con esa energía que acaba de ser liberada de su forma anterior.

De hecho, para un observador atento, no es difícil ver la cantidad de cambios que desde hace pocos meses se están verificando en Chile, y aunque pareciera que tienen una relación directa con el cambio de gobierno, y en cierto sentido es así, se debe recordar que los tránsitos activos que están generando todos estos cambios no tienen “color político”, y es mejor recordar la ley de sincronía o atracción que afirma que todo lo que nos sucede es atraído por nosotros mismos porque nos refleja, y en este caso queda la pregunta: todos estos cambios son producto del cambio de gobierno o el cambio de gobierno se produjo por estos cambios? Ambas son válidas porque ambas son resultado de los mismos tránsitos mundiales que están afectando directamente a la carta astral de Chile. En resumidas cuentas, el origen de tantos cambios está allá arriba, en el cosmos.

Lo más interesante es que estos cambios, transformaciones y renovaciones seguirán activas durante un tiempo más, trayendo más novedades positivas tanto para la auto imagen nacional como para la imagen que proyectamos internacionalmente. Es un tiempo que no se debe menospreciar, porque así como Neptuno en su momento (1973) nos causó tanto daño a nivel nacional, ahora Urano viene a liberarnos finalmente de ese pasado porque una de las funciones de esta energía es justamente liberar del pasado y abrir nuevos caminos entregándose al progreso y el futuro. Esto es lo que nos toca ahora, lo debemos agradecer y valorar en su justa medida.

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