El elemento puer y senex en astrología

Esta es la eterna lucha entre las energías de Júpiter y Saturno, en otras palabras, la psicología del eterno joven versus el eterno viejo o, si se quiere, el interminable conflicto entre espíritu y materia. Debemos comenzar por entender que todos tenemos a Júpiter y a Saturno en nuestra carta astral, por lo que todos estamos predispuestos a experimentar sus conflictos, y aunque no es algo tan complicado de captar, presenta ciertas dificultades al manifestarse en el diario vivir porque comúnmente una de las energías permanece inconsciente en la psique del individuo mientras la otra predomina en su personalidad. Para visualizar esta dinámica, es mejor partir por explicar a qué se refieren las dos energías de Júpiter y Saturno y luego exponer un ejemplo.

La energía de Júpiter es la encargada de proporcionarle al individuo una sensación de sentido a la vida y de fe en un ser supremo que dirige los designios de la humanidad y le da confianza en su propio destino, en otras palabras, es el impulso inconsciente a creer en algo o alguien superior, lo que lleva implícita la esperanza de que hay algo más allá de los límites del mundo material que puede explicar las cosas que aún no tienen respuestas para el hombre, es decir, es nuestro impulso innato a encontrar una explicación aceptable a todo lo que no podemos explicar por nuestra cuenta. De este instinto se derivan ciertos comportamientos que suelen relacionarse con la conducta típica de los jóvenes y su particular enfoque de la vida, vale decir, del puer aeternus (eterno joven); así nos hallamos ante personas que expresan una ilimitada confianza en la vida y en estar protegidos por fuerzas omnipotentes y ser capaces de lograr objetivos casi inalcanzables, que toman decisiones estando convencidos de que nada malo les puede suceder, a pesar de no tener la preparación, de no poseer la fuerza, la habilidad o el conocimiento que se requiere para lograr el ideal que se hayan propuesto, es decir, una convicción de ser eternos e inmortales como consecuencia de su inconsciencia e inexperiencia.

En la vereda opuesta, está Saturno, que corresponde a la energía responsable de transmitir la sensación de finitud y límites propios de la vida en la tierra, de lo cual se derivan una serie de presupuestos que se pueden comparar con el comportamiento propio de los viejos y su experiencia después de haber vivido muchos años de acuerdo a los límites naturales del mundo material, vale decir, el senex (el viejo); así nos topamos con personas algo pesimistas, prudentes, tranquilas, pacientes y ligeramente resignadas ante las frustraciones propias de la vida material, poco dispuestas a entrar en acción para perseguir ideales o tomar iniciativas en nuevas empresas, prefiriendo lo conocido o probado, desconfiados ante lo nuevo pero haciendo gala de una verdadera sabiduría que les proviene de haber vivido la vida y haber aprendido a reconocer sus límites naturales. Lo más interesante de estas dinámicas inconscientes es que se manifiestan independientemente de la real edad de la persona que las expresa.

Como ejemplo, el más reconocible y que prácticamente a todos nos ha ocurrido alguna vez, es lo que sucede durante la conversación entre dos personas donde una comienza a relatar entusiastamente sus proyectos o recientes iniciativas, y el oyente reacciona intentando recordarle que deber ser prudente, no arriesgarse innecesariamente, medir bien sus pasos, etc., ese es el senex que todos llevamos dentro reaccionando ante el entusiasta puer de nuestro interlocutor, y lo increíble de esta situación es que se da incluso cuando ambos participantes comparten la misma disposición emprendedora y entusiasta ante la vida, vale decir, ambos parecen comportarse como un puer. La versión opuesta también se da, y en la misma situación, donde una persona comienza a explicar lo difícil que se le ha hecho algo y lo pesimista que se siente al respecto, el oyente inmediatamente reacciona intentando alentarlo a seguir adelante y a confiar en que podrá lograr lo que intenta, etc., a pesar de que su conducta habitual es más como un senex, aquí es el puer que todos poseemos reaccionando ante el pesimista senex del otro.

Este es sólo un arquetipo de la gran cantidad de dinámicas inconscientes que se dan entre las energías planetarias que nos mueven a lo largo de nuestra vida y al interactuar con los demás… la carta astral es una inagotable fuente de información sobre nosotros mismos que nos permite, dependiendo de la profundidad con que queramos investigar, redescubrirnos e integrarnos correctamente al aprender a reconocernos y a aceptar todas nuestras partes y opuestos.

Comentarios

comentarios