El papel del ascendente en la carta astral

A quién no le ha pasado que, estando en una reunión social, conocen a alguien que les causa una determinada impresión, pero luego, si se da la oportunidad de conocerla mejor, se llevan la sorpresa de que resulta ser muy distinta a la primera impresión que se habían hecho de ella? Bueno, eso se debe a que todos captamos primero el ascendente (la máscara) de los demás y no su signo solar (la esencia), algunas veces el signo solar y el signo del ascendente son el mismo o de signos afines, por lo que la “careta” que utilizamos para relacionarnos superficialmente termina siendo muy parecida, o por lo menos, no presenta grandes discrepancias con nuestra verdadera personalidad, nuestra esencia.

Sin embargo, cuando estos mismos factores pertenecen a signos inarmónicos, podemos terminar dando una impresión inicial muy distinta de cómo realmente somos, tanto para bien como para mal, y es cuando solemos escuchar que nos dicen “cuando te conocí creí que eras así o asá y no como eres ahora que te conozco”. Esto es porque nuestra verdadera esencia, nuestro signo solar, lo expresamos sólo cuando nos sentimos cómodos, no estamos a la defensiva o intentando causar una determinada impresión. Se podría resumir que el ascendente es la careta que usamos cuando interactuamos con los demás, especialmente con aquellas personas que no nos conocen y a quienes tampoco conocemos mucho. Pero aunque parezca extraña esta idea, es algo que hacemos siempre sin darnos cuenta siquiera, por ejemplo, acaso alguien se comportaría con el jefe o en la oficina de la misma manera que lo hace en su casa o cuando está con amigos? No!, imposible, porque casa situación exige un determinado comportamiento. En psicología a esta selectividad se la conoce como las subpersonalidades, y cada subpersonalidad es claramente identificable en la carta astral.

Lo normal, cuando uno quiere conocer las características que definen su signo zodiacal, es buscar la definición que se hace de él y mentalmente compararla con la manera en que actuamos habitualmente. Generalmente somos capaces de identificarnos con esas cualidades, unas veces más que otras, pero terminan siendo conductas que podemos reconocer en nosotros, esto es porque somos más conscientes de las cualidades del signo solar, pero qué sucede con el ascendente y el signo lunar? Estos tres factores son los pilares de la carta astral, sin embargo, poco o nada sabemos de ellos. El efecto del signo ascendente quedó medianamente claro con la explicación inicial, pero qué podemos decir de la Luna?

La Luna es la responsable de nuestras reacciones emocionales y estados anímicos mucho más cambiantes e inestables que nuestra esencia y máscara. A más de alguien le habrá llamado la atención observar que el ánimo con el que partió el día, ya no es el mismo al mediodía o que cualquier incidente lo puede afectar, esto responde a la rapidez del movimiento de la Luna (sólo dos horas en cada grado) y, por consiguiente, a los contactos que puede ir haciendo y deshaciendo a medida que avanza por el cielo influyendo directamente nuestra emocionalidad. Para definir el lugar que la Luna ocupa en el cielo en cualquier momento del día, sólo hay que consultar las efemérides planetarias y hacer algunos cálculos astronómicos, pero el ascendente podemos ubicarlo mentalmente y hacer una aproximación según la hora de nuestro nacimiento como guía para establecer más o menos el signo que ascendía. Aunque no se recomienda utilizar este método pensando que el signo definido es incuestionable, por lo menos sirve de referencia para estudiar sus características e intentar comprender cómo nos ven los demás cuando recién nos conocen… esto nos puede sorprender, pero de cualquier forma nos ayudará a mejorar nuestras relaciones.

Lo primero que se debe tener presente, es que cada dos horas un signo completo (con sus 30º) recorre el punto del ascendente y que hay ciertas horas que pueden servir de referencia para determinar el signo que asciende, siempre en relación al signo solar. Estas horas son: a las 6 de la mañana, a mediodía, a las 6 de la tarde y a media noche. Estos cuatro lapsos de tiempo, siempre considerando la posición del sol, ayudan a determinar el factor ascendente. Por ejemplo, si una persona es del signo Sagitario, y nació entre las 5 y 6 de la mañana, es altamente probable que también su ascendente sea Sagitario o se encuentre entre uno de los dos signos adyacentes, pero si nació a mediodía, lo más probable es que su ascendente esté en Piscis, si nació entre las 5 y 6 de la tarde, el signo opuesto a Sagitario, Géminis, podría ser su ascendente y finalmente, si nació a media noche, lo más probable es que Virgo se ubique en ese punto. Como se puede ver, no es tan difícil determinar mentalmente el signo que podría estar en nuestro ascendente, pero tratemos de esquematizar esta información para que quede más clara:

Signo solar

6 am apróx.

Mediodía

6 pm apróx.

Media noche

Aries

Aries

Cáncer

Libra

Capricornio

Tauro

Tauro

Leo

Escorpión

Acuario

Géminis

Géminis

Virgo

Sagitario

Piscis

Cáncer

Cáncer

Libra

Capricornio

Aries

Leo

Leo

Escorpión

Acuario

Tauro

Virgo

Virgo

Sagitario

Piscis

Géminis

Libra

Libra

Capricornio

Aries

Cáncer

Escorpión

Escorpión

Acuario

Tauro

Leo

Sagitario

Sagitario

Piscis

Géminis

Virgo

Capricornio

Capricornio

Aries

Cáncer

Libra

Acuario

Acuario

Tauro

Leo

Escorpión

Piscis

Piscis

Géminis

Virgo

Sagitario


Vuelvo a enfatizar que esta forma de calcular mentalmente el ascendente es aproximada, porque si una persona nació el 14 de febrero, por ejemplo, su Sol se ubicará a 25º de Acuario, lo que hace probable que el ascendente a mediodía pueda ser Tauro o estar más corrido hacia Géminis. Se recomienda discernimiento al utilizar esta práctica.

No obstante y debido a que el ascendente tiene cierta influencia en determinar nuestra “máscara” ante el mundo y la sociedad, también es posible presumir algunas características físicas o nuestra apariencia externa derivadas del signo en el ascendente o los aspectos de un determinado planeta a este punto de la casta astral. A modo de orientación, expongo una parte de las descripciones preparadas en el curso para principiantes, pero recuerdo que estas delineaciones son para el ascendente y no para el signo solar.

Aries en el Ascendente
Buen desarrollo muscular, soltura de movimientos y contextura atlética, cabellos con reflejos rojizos y mentón cuadrangular.

Tauro en el Ascendente
Contextura más bien robusta, esqueleto sólido y musculatura desarrollada, caminar firme y mandíbula de forma cuadrangular.

Géminis en el Ascendente
Contextura delgada y de aspecto juvenil, estatura poco elevada, movimientos ágiles y rapidez de reflejos.

Cáncer en el Ascendente
Formas más bien redondeadas, reducción de musculatura, caminar con indecisión y hábitos preferentemente sedentarios.

Leo en el Ascendente
Contextura de formas alargadas y musculatura delgada, cuerpo de proporciones elegantes y armoniosas.

Virgo en el Ascendente
Contextura menuda y estatura más baja al promedio, rasgos faciales delicados y agradables.

Libra en el Ascendente
Cuerpo de formas armónicas y una estatura media, mentón redondeado en la extremidad y caminar con gracia.

Escorpión en el Ascendente
Altura medio-alta y desarrollo normal de la musculatura, mirada profunda y penetrante y un andar sinuoso y a veces silencioso.

Sagitario en el Ascendente
Estatura medio-alta, contextura bien formada y cuerpo atlético, el mentón ligeramente alargado y el cuerpo es grande o voluminoso.

Capricornio en el Ascendente
Estatura superior al promedio y cuerpo esbelto en sus formas, mentón huesudo, algo afilado y levemente cuadrangular.

Acuario en el Ascendente
Cuerpo ágil con porte elegante, ojos son muy grandes y mirada magnética y encantadora, rostro poco común o diferente a lo normal.

Piscis en el Ascendente
Contextura corporal de formas redondeadas, mirada ausente y soñadora, actitud general es de estar alejado de la realidad.

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