¿Existen los gemelos astrológicos?

La respuesta a esta interrogante es sí y no al mismo tiempo, dependiendo de lo se entienda por “gemelo astrológico”, por lo que se hace necesaria una explicación un poco más detallada. Cuando dos o más bebés nacen el mismo día y a la misma hora compartiendo no sólo la misma genética y madre sino también la misma carta astral, es comprensible que las personas se confundan y piensen que esos niños son “gemelos astrológicos” y, por consiguiente, obligadamente deben tener una vida o destinos idénticos, sin embargo, eso no es tan así como se podría pensar, porque aunque ciertamente compartirán gustos y tendencias vitales parecidas, no se debe olvidar que en cada una de esas criaturas habita un alma diferente e independiente.
Para entenderlo figurativamente, esta situación se podría comparar con que a tres personas les entregaran un mismo tipo de vehículo, de igual marca, año, color, etc. La persona representa al alma única que cada uno de nosotros posee y el vehículo, al cuerpo, al bebé en este caso. De este modo, el potencial para manejar el automóvil a la misma velocidad, disfrutar de las mismas comodidades y tecnología y de poder hacerle las mismas exigencias mecánicas, fuera de verse exactamente iguales por fuera, es evidente. No obstante, las personas que manejan cada uno de esos vehículos pueden elegir conducirlo rápido o lento, viajar muy lejos o sólo dentro de la ciudad, hacerle o no periódicas revisiones, cambiarle el color, pegarle calcomanías, enchularlo y tantas otras posibilidades que se puede hacer con esos automóviles estableciendo importantes diferencias al momento de volver a compararlos.

Así también se tiene que entender esta discusión, porque las almas que habitan en esos cuerpos son distintas e independientes unas de otras y nacieron con lecciones potenciales y destinos diferentes, sin mencionar la libertad de elección del ser humano. Lo único que se puede sospechar, es que parte de sus destinos considera compartir ciertas experiencias primarias que los marcarán para sus distintos destinos, además de formar parte importante en la vida de sus otros hermanos por razones espirituales que nosotros no podemos conocer. Por lo tanto, lo que tiende a confundir es que se vean iguales y posean necesidades y gustos similares, pero eso es todo. Analizando así, la conclusión es que los gemelos astrológicos no existen.

Sin embargo…, si lo consideramos desde otro ángulo, los gemelos astrológicos sí existen. Veamos a qué me refiero: es totalmente posible que dos o más personas nacidas en lugar y fecha diferentes compartan muchos rasgos y configuraciones planetarias equivalentes en su carta astral que las vuelve “gemelas astrológicas” en cuanto a gustos, experiencias y destinos potenciales. Son personas que, no teniendo ningún factor racial, económico, cultural, sexual o lo que sea en común, comparten experiencias de vida demasiado similares para ser casualidad. En estos casos sí se puede hablar de gemelos astrológicos con toda propiedad, y esto sugiere que potencialmente TODOS podríamos poseer por lo menos un gemelo astrológico en alguna parte del mundo, pero el simple hecho que encontrarlo es mucho más difícil, complica tener estadísticas que avalen positivamente este hecho, pero sí, en estos casos, los gemelos astrológicos sí existen. De hecho, no debemos olvidar que el término “gemelo astrológico” se refiere a un otro igual a mí pero desde un punto de vista astrológico, y no físico o genético.

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