Información sobre Karin Ostertag Jenkins


MI HISTORIA PERSONAL CON LA ASTROLOGÍA

Durante mi Infancia

Nacida una tarde de primavera de 1962 en Santiago de Chile, en el seno de dos familias de colonias extranjeras, la alemana y la inglesa, crecí recibiendo parte de las tradiciones y fortalezas de ambos lados: la disciplina germana y la formalidad inglesa, las que sin duda forman parte de mi personalidad hasta el día de hoy. Sin embargo, si debo pensar en algo que me represente y forme parte de mi esencia, sólo puedo pensar en la Astrología. Desde que tengo uso de razón, me recuerdo cavilando, pensando, estudiando y buscando saber más sobre esta ancestral sabiduría.

Para empezar, podría decir que cada vez que me preguntan desde cuándo me interesa la Astrología, cual instantánea fotográfica, llega a mi mente un nítido recuerdo que guardo de mi infancia. Cuando tenía 6 años, estaba parada en el largo pasillo de la tradicional casa donde viví mis primeros años, mirando por la ventana hacia el jardín y reflexionando sobre un dilema que ya entonces tenía sobre los signos zodiacales, porque con la candidez e inocencia propia de esa edad, pensaba que, como mi madre era Virgo, todas las madres del mundo debían ser de ese signo. Entonces meditaba sobre cuál sería el momento en que yo cambiaría de signo, si me convertía en madre (porque sabía que yo era Sagitario), y de pronto, como un rayo de inspiración infantil, comprendí que yo nunca cambiaría de signo, por lo que concluí que las otras madres del mundo también podían pertenecer a los demás signos y no sólo a Virgo! Qué sorpresa fue para mí entender eso..!, esa fue mi primera deducción astrológica y mi primer recuerdo en relación a la Astrología, y sólo tenía 6 años! Pero si me piden recordar cómo fue que llegué a saber y a tener tanta claridad sobre los signos zodiacales y la Astrología a tan temprana edad, realmente no lo recuerdo, no lo sé.

 

Según mis Registros Akáshicos

La verdad, es que todo cobró sentido para mí cuando, después de 2012, y en dos oportunidades distintas, me canalizaron mis registros akáshicos y me informaron cuál era mi relación con la Astrología. En la primera canalización, me explicaron que llevo 37 mil años encarnando en el planeta Tierra, y que mi primera encarnación fue como una gobernante mujer y astróloga babilónica que enseñaba Astrología… eso fue impresionante para mí y, a la vez, me hizo sentido, debido a mi permanente gusto por enseñar Astrología. Realmente no sé quién disfruta más mis clases, si mis alumnos o yo! Pues bien, poco después, durante la segunda canalización, fueron un poco más atrás, y me sorprendieron al informarme que soy uno de los ángeles encargados de la Astrología! Al principio no sabía cómo tomar esta revelación, era raro, no me imaginaba a los ángeles haciéndose cargo de la Astrología. Sin embargo, no me demoré mucho en ver cuánto sentido tenía para mí, porque finalmente explicaba por qué siempre sentí que la Astrología “estaba en mis venas”, por qué cuando pensaba en ella, la imaginaba circulando por mi interior… y también me puse a pensar que, en los otros planos, efectivamente, deben haber seres encargados de definir el momento adecuado para que un Alma encarne, según sus propósitos y vibración. Así es que, en definitiva, lo acepté como una verdad en mi interior.

Volviendo a esta vida y a mis primeras experiencias con la Astrología, también recuerdo hechos que sucedieron antes de cumplir los 9 años. Por ejemplo, me recuerdo jugando sentada en la terraza de mi abuela materna mientras escuchaba con mucha atención a mi madre y mi abuela que leían los horóscopos para ese día y hacían comentarios sobre ellos. Yo pensaba lo fascinante que era tener la capacidad para saber lo que sucederá en el futuro, a través de esa cosa que llamaban “horóscopo”. Tiempo después, me recuerdo en el colegio entrando muy animada a mi sala de clase (4º básica) con una revista en la mano y preguntando en voz alta si alguna de mis compañeras quería saber de qué signo era y cómo era su personalidad, ya que me había conseguido una revista que tenía esa información. Lo destacable de este recuerdo, es que yo siempre fui extremadamente tímida y retraída en el colegio, y si no fuera por el entusiasmo que me causaba andar con esa información, jamás me habría atrevido a abrir la boca en clase.

 

Durante mi Juventud

Bueno, pasaron los años y crecí, siempre atenta a cualquier cosa que tuviera que ver con horóscopos y astrología en general, hasta que finalmente, a los 18 años, me topé con uno de los pocos libros técnicos que se podían encontrar sobre astrología en 1980, en las escasas librerías que recorría ocasionalmente esperando encontrar información sobre el tema. Cuando encontré ese libro, lo compré y pasé tres días enteros encerrada en mi habitación, sin salir más que para comer, hasta que, logré entender las instrucciones para calcular el ascendente y elaborar a mano la carta astra. Esto fue porque no conocía a nadie que me pudiera explicar los pasos que no lograba entender. No olvidemos que para 1980 la información disponible, por lo menos en Chile, sobre Astrología era casi inexistente o frívola, sin mencionar la ausencia de personas bien preparadas a quienes consultar, por lo que nuevamente tuve que deducirlo por mi cuenta. Desde entonces me convertí en una autodidacta y no paré más, incluso recuerdo con simpatía que mientras mis compañeras de colegio y de estudios superiores, se preocupaban por conseguir dinero para comprarse ropa o accesorios de moda, yo me preocupaba de juntar dinero para comprar el próximo libro de Astrología que valiera la pena comprar ya que eran bastante caros, por lo menos para mí…

Tiempo después, cerca de los 22 años, me conseguí otro libro que tenía información más técnica aún y, además, entregaba direcciones para contactar escuelas y facultades europeas que hacían cursos por correspondencia. Como afortunadamente nunca tuve problemas con el idioma inglés, comencé uno de los cursos a distancia que realiza la Facultad de Estudios Astrológicos de Inglaterra (The Faculty of Astrological Studies), el que duró dos años y medio, al final de los cuales pude finalmente conseguir mi título profesional como astróloga justo antes de casarme en 1988. Obviamente que un hobby, como lo era la Astrología para mí en esa época, no iba a ser prioridad cuando estaba recién formando una familia y criando a mis hijos, por lo que pasaron varios años durante los cuales dejaba y retomaba mi práctica y estudios astrológicos. Sin embargo, nuevamente gracias a la Astrología, un año y medio antes de la crisis matrimonial y posterior divorcio que viví, yo ya sabía que se avecinaba ese importante conflicto para nosotros… lamentablemente mi, ahora ex esposo, nunca entendió el proceso y menospreció mis advertencias sobre el período de radicales transformaciones por el cual debíamos pasar, y al final todo se terminó.

 

Mis actividades en la Actualidad

Varios años después, ya como maestra de Astrología en mis tiempos libres, debí enfrentar una nueva prueba. Sufrí una extraña y poco común enfermedad, de la cual incluso aún se sabe poco: fibromatosis agresiva (un especie de tumor benigno), que me mantuvo durante varios años más, alejada de cualquier intento por emprender una actividad formal como astróloga. Hasta que finalmente, y sólo cuando esta enfermedad dejó de ser una permanente preocupación, decidí hacer algo más concreto y útil con la sabiduría y profundidad que había ido adquiriendo con los años, y el 14 de febrero de 2010 creé, con el apoyo técnico de mi hijo mayor, la página que ahora lees… a través de la cual difundo esta sabiduría y contribuyo con toda la comprensión y conciencia que la Astrología psicológica y evolutiva me ha entregado a lo largo de años de perseverantes estudios y práctica.

Finalmente, durante el memorable año de 2012, me atreví a independizarme de un rutinario trabajo de oficina, y me lancé tras mi sueño de servir a través de la Astrología. Ese año comencé a dar el cien por ciento de mí haciendo lecturas de cartas astrales y sinastrías, preparando artículos, dictando cursos en tres niveles y realizando talleres grupales. Me sentía en el cielo! Por fin estaba haciendo lo que desde siempre había querido hacer. Hasta ahora, han sido los mejores años de mi vida!

Y bueno… cuando disfrutas tanto algo y lo haces con tanto amor, la Ley de Atracción te termina trayendo más experiencias que puedes disfrutar. Así fue como en 2014 fui invitada a participar en el Primer Congreso de Astrología de Chile con una exposición sobre la Energía Femenina en la Carta Astral. La experiencia fue fascinante y tuvo efectos muy positivos, sobre todo, porque en lo personal, fue una prueba de fuego para mí: hablar ante una gran cantidad de público! Recuerden que desde pequeña fui tímida y callada, pero mi Nodo Norte en Leo en la Casa 3 me exigía superar todo eso, debía atreverme a brillar, hablar y mostrar mi esencia… prueba superada, lección integrada! Fue tan buena la experiencia, que para el 2016 fui nuevamente invitada a participar en el Segundo Congreso de Astrología de Chile, esta vez con la ponenecia sobre el Matrimonio de Nuestros Padres en la Carta Astral… otro éxito! Una nueva alegría para mi Alma. De hecho, fue tan buena, que para el año siguiente, comencé a viajar al sur a dictar numerosos talleres sobre Astrología y a interpretar cartas astrales hasta el día de hoy. Sin embargo, este 2018 inicié un proceso interno muy profundo que me ha pedido dedicarme más tiempo y alejarme amablemente de tanta actividad, por lo que decidí declinar la tercera invitación a participar en el Primer Congreso Iberoamericano de Astrología… algo en mi interior me pidió: para un rato, descansa y observa, y como conozco mis tránsitos planetarios, reconozco la sabiduría de esa voz interior… me estoy preparando para algo nuevo y más grande, no sé qué es, sólo sé que algo nuevo viene…