Qué esperar, cuando un planeta transita el ascendente

Tal vez, dentro del contenido general de una carta astral, el “ascendente” sea uno de los factores más importantes a considerar (de hecho, es uno de sus tres pilares), porque no sólo define lo que en psicología se conoce como nuestra “máscara”, es decir, la imagen que proyectamos a los demás sino que fija el momento en que el alma asume el cuerpo con el que trabajará durante esta vida, lo que establece algunas de nuestras misiones de aprendizaje individual más importantes, porque se inicia un nuevo viaje para nuestra alma (ver artículo relacionado con los ascendentes). Por lo tanto, en varios sentidos, este es un punto muy relevante y sensible para nosotros. Parte de la información que podemos obtener del análisis del ascendente, deriva del hecho que define el comienzo de nuestra nueva encarnación, por lo que el signo ascendente y los planetas ubicados en la primera casa, revelan detalles sobre nuestro estilo para iniciar las cosas en la vida, que pueden ir desde cómo comenzamos el día cada mañana hasta la forma en que enfrentamos los nuevos ciclos o desafíos de nuestra vida (por ejemplo, el inicio de la etapa escolar, universitaria, laboral, matrimonial, etc.). Este es el enfoque desde el cual, en esta oportunidad, veremos qué nos puede decir nuestro Ascendente cuando un planeta en tránsito lo cruza y activa.

Para empezar, debemos comprender que el período durante el cual un planeta transita sobre el ascendente o lo activa al formar aspectos con él, es un momento que no puede ser ignorado, ya que los efectos de estos pasos siempre son importantes y dejan huella en la vida del individuo. En términos generales, el paso de cualquier planeta por sobre el Ascendente se asocia con nuevos comienzos personales que son cíclicos, de acuerdo al planeta en tránsito, ya que algunos son mensuales, otros ocurren cada cierta cantidad de años y otros sólo una vez en la vida, dependiendo de su velocidad. El inicio de esta nueva etapa se enfoca muy especialmente en la autoimagen del individuo, en su manera de interactuar con su medio y las demás personas, además de influir en las expectativas que tiene, su disposición general y lo que cree puede esperar de la vida (para bien o para mal).

A modo de orientación, se expone una breve descripción del tipo de experiencias que cada tránsito suele activar al pasar sobre el ascendente, no sin antes recordar que los tránsitos de los planetas rápidos (Mercurio, Venus y Marte), que también incluyen a las luminarias Sol y Luna, por la rapidez con que pasan por cada grado, tienen un efecto fugaz en los acontecimientos y sólo determinan variaciones en los estados emocionales, mentales o de conciencia durante los días que dura su efecto, pero sí se puede destacar que su paso sobre el ascendente siempre inicia nuevos ciclos anuales de experiencias relacionadas con cada uno de ellos, según su posición en la carta. Por lo tanto, sólo se describirá a los planetas cuya energía suele producir efectos que la persona es capaz de reconocer y sentir.

MARTE

Aunque está considerado como un planeta de movimiento rápido, su fuerza y tipo de energía lo hacen relevante de mencionar cuando pasa sobre el Ascendente, ya que durante esos días (de 3 a 6 días) la persona experimenta un notorio aumento en su vitalidad y fuerza anímica, se siente más osada y aumenta su determinación, expresa un estilo claro y directo junto con la necesidad de iniciar proyectos, tomar decisiones que impliquen una acción directa y, en general, entrar en acción en cualquier asunto que tenga entre manos. Desde este momento, y mientras Marte permanezca en la primera casa (no más de dos meses), comienza un nuevo ciclo que dura dos años, durante el cual el individuo sentirá que cuenta con toda la fuerza y energía que necesita para iniciar proyectos o dar un nuevo impulso a cualquier actividad que desee hacer avanzar. También aumenta su necesidad de competir con los demás para medir sus fuerzas y su capacidad para enfrentar desafíos personales o profesionales, se siente deseoso de usar ese exceso de energía y marcar una diferencia durante el tiempo que dure el tránsito. El único inconveniente con este paso, es que, precisamente por el exceso de energía con la que cuenta, la persona está más proclive a confrontar a los demás, a discutir y llevar a cabo acciones imprudentes, precipitadas o desconsideradas, ya que no se siente tolerante ni cuenta con la paciencia necesaria para esperar a que las cosas se desarrollen naturalmente, sino que prefiere imponer su voluntad o forzar los acontecimientos, como tampoco está muy predispuesta a considerar las necesidades o los sentimientos ajenos. Idealmente es un excelente tiempo que ofrece un gran potencial para desarrollar, pero que debe ser canalizado o moderado para no provocar peleas o rupturas innecesarias. Como disposición general, durante este tránsito, la persona enfrenta la vida y el nuevo ciclo que comienza con entusiasmo, fuerza, vitalidad y ganas de emprender nuevos proyectos y comenzar lo antes posible lo que sea que tenga entre manos, siente que ahora la vida le ofrece oportunidades para competir más abiertamente y conquistar sus objetivos. Físicamente, este paso suele animar a la persona a gastar mucha energía a través de actividades deportivas o realizando ejercicios, moldeando su musculatura y mejorando su estado físico general.

JÚPITER

Su tránsito dura entre dos semanas y varios meses, cuando está retrógrado, y se asocia con un período afortunado, lleno de mejoras y nuevas oportunidades para satisfacer las aspiraciones personales o la realización de importantes proyectos. También es un período durante el cual la persona siente una alegre apertura hacia nuevas experiencias mucho más beneficiosas que expanden su realidad presente y posibilidades futuras, todo lo cual es potencialmente real. Este tiempo también trae experiencias que amplían su mente, estimulan su búsqueda de una comprensión más profunda de la vida y del sentido que tienen las cosas, desarrollando en el proceso, el enfoque filosófico que responde los cuestionamientos más profundos que la persona comienza a sentir. Otra de las posibilidades que este tránsito activa, son los viajes a países lejanos que contactan al individuo con diferentes culturas, creencias y costumbres que le ayudan a entender la vastedad de la vida, aunque también pueden darse los viajes de la mente a través del inicio de estudios superiores independientes o asistiendo a la universidad. Sin embargo, el punto débil de este tránsito es que predispone a la persona a sentir más confianza y relajo de lo normal dándole la sensación de que todo está bien y que no es necesario esforzarse tanto, porque las cosas se van a dar solas…, y es justamente esto lo que hace que las oportunidades comienzan a diluirse o pasan de largo, perdiendo todo el potencial que guarda. Pero si la persona logra controlar esta tendencia y busca alternativas nuevas manteniendo una sana disciplina y un esfuerzo moderado, es posible que sea protagonista de uno de los períodos más positivos y agradables en su vida, y que sólo se repite cada doce años, estimulando el crecimiento personal o material y creando buenas oportunidades con nuevas y beneficiosas relaciones, incluso en lo económico. Con este paso, comienza un nuevo ciclo de 12 años, durante el cual Júpiter aportará la confianza y las oportunidades para expandirse. La persona experimenta una disposición general ante la vida más confiada, optimista y generosa que le asegura la realización de sus aspiraciones e iniciativas, porque sólo se concentra en lo positivo de cada situación, incluso ante los problemas que pudieran surgir. Físicamente, este tránsito predispone a disfrutar de los placeres de la vida, a estar más relajado y alegre, por lo que es posible el aumento de peso por los excesos en las comidas, bebidas y placeres de todo tipo.

SATURNO

Este tránsito sólo ocurre tres veces en la vida, como máximo, porque se experimenta cada 29 años, pero algunos ciclos menores de Saturno al Ascendente (cada siete años), también pueden activar situaciones asociadas, aunque no tan contundentes como es el paso de Saturno sobre el Ascendente de la carta. Potencialmente este puede ser el tránsito más exigente o restrictivo de todos, ya que durante el tiempo que permanece activo (desde varias semanas hasta meses, dependiendo de su movimiento retrógrado), la persona siente que sus circunstancias personales la abruman con mayores responsabilidades, las cuales prácticamente debe asumir sola. Sin embargo, este paso también contiene en sí una oportunidad para que la persona crezca en consciencia y madure, aprendiendo en el proceso, a respetar sus propios límites y a valorar conceptos como disciplina, perseverancia, esfuerzo y destreza para manejarse en el mundo físico de las formas y las estructuras. Temporalmente, la vida puede volverse monótona, limitada, exigente y, a veces, deprimente, porque está en progreso una fase que enseña al individuo a reservar sus energías y concentrar su atención en pocos temas, pero serios y de efectos perdurables, debiendo aplicar su experiencia y todo lo aprendido hasta el momento. Parte del trabajo de Saturno sobre el Ascendente, apunta a que la persona desarrolle una comprensión más profunda de las consecuencias de sus propias acciones u omisiones, y redefina sus reales capacidades de acuerdo a lo avanzado o entendido hasta esa altura de su vida. Cuando la persona está comprometida con algún proyecto de larga duración, con metas y ambiciones claras, logra valorar mejor este tiempo, porque cuenta con la templanza, la paciencia, la concentración y la perseverancia que tal objetivo requiere. Respecto de sus ambiciones laborales, éste es un buen tiempo, porque se dan oportunidades para asumir mayores responsabilidades profesionales, ascender a cargos de jerarquía y control, donde la persona debe dirigir a otros u emprender actividades que le exigirán exhibir toda su capacidad de organización. Al final del período, si la persona logró comprender y adaptarse al ritmo lento, pesado y lleno de obstáculos propio de este tránsito, reconocerá que aprendió mucho y ganó una experiencia sólida e invaluable para el resto de su vida. En general, la disposición con que la persona enfrenta la vida durante este tiempo, suele ser más seria, madura y responsable, entendiendo que cada decisión que toma tiene efectos perdurables en su vida y, así también, dirige sus acciones hacia metas concretas, ya que se siente más inclinada a ahorrar energía y esfuerzos y a realizar sólo aquellos que valgan la pena.

URANO

Por la velocidad de su trayectoria, a no ser que la persona viva más de 84 años, Urano sólo pasa una vez en la vida por este punto, pero ocasionalmente también lo activa a través de otros aspectos. Cuando esta energía transita sobre el ascendente, la persona lo experimenta como una descarga eléctrica o un terremoto que desestructura y remece su vida e imagen personal pero, a la vez, la libera y anima a emprender acciones que, más temprano que tarde, la llevarán por el camino de la independencia y la libertad. Cuando Urano entra en la casa uno, el individuo siente con fuerza la necesidad de romper las cadenas que lo atan a su pasado y a ciertas emociones que lo inmovilizan o limitan. Precisa liberarse e iniciar caminos nuevos, siente el impulso por probar nuevas formas de ser y de conducir su vida introduciendo cambios en su realidad para experimentar otras formas de expresarse. Esta es la energía del pensador independiente. Incluso suele innovar en su apariencia física haciendo un “cambio de look” radical que refleje externamente el vibrante cambio que está sintiendo en su interior. Observa cómo las circunstancias de su vida toman un giro inesperado y adquieren una velocidad que le obligan a adaptarse mientras los acontecimientos van sucediendo o a volverse más espontáneo e ingenioso para enfrentar las nuevas situaciones. Con la velocidad del rayo y, muchas veces, con una clara intuición, comienza a reconocer los obstáculos que le impiden progresar y sabe encontrar soluciones novedosas para cada caso. Pero, no es de extrañar que el tipo de vibración de Urano también anime a la persona a tomar algunas decisiones radicales, experimentales o revolucionarias que pueden desestructurar toda su vida y la de quienes forman parte de ella, porque el objetivo de liberarse y avanzar se ha vuelto más importante que cualquier otra consideración. Es un período vibrante y potencialmente muy atractivo para el individuo, que lo despierta y vivifica en todos los planos, ayudándolo a crecer y a tomar consciencia de que posee la libertad para ser y elegir. No obstante, no se descartan tendencias rebeldes o inflexibles a través de las cuales sólo buscará imponer su voluntad más que avanzar en alguna dirección concreta, porque manifiesta el placer de rebelarse, pero sin un objetivo o razón definida. En términos generales, durante este tránsito, la disposición del individuo ante la vida es más abierta, espontánea y dispuesta a experimentar e introducir cambios en su situación personal y, sobre todo, en su apariencia e imagen social. También se fortalece el sentido social, propio de esta energía planetaria, y el individuo comienza a sentir afinidad e interés por los grupos de personas que comparten una visión u objetivo común mostrándose dispuesto a colaborar o participar activamente en ellos para beneficiar al colectivo.

NEPTUNO

También ocurre sólo una vez en la vida, y debido a que este planeta emite una energía sutil e indefinida, es un tránsito extraño y confuso, pero potencialmente muy inspirador desde un punto de vista espiritual, porque aumenta notoriamente la sensibilidad a las corrientes energéticas emocionales y psíquicas que la persona percibe a su alrededor. Realmente se vuelve “una esponja psíquica” para todo lo que sucede en planos más elevados y se le facilita entrar en contacto con el inconsciente colectivo, de donde obtiene gran parte de la inspiración creadora o artística que comienza a expresar durante este tiempo. Si la persona que experimenta este tránsito, posee algún grado de sensibilidad espiritual, crecimiento interior o trabaja en actividades neptunianas como la caridad y la ayuda al prójimo, la medicina, la meditación, el yoga o se desempeña en profesiones artísticas que usan la imaginación como su herramienta principal (danza, música, poesía, arte, cine, etc.), éste podría ser uno de los períodos más productivos e inspiradores de su vida, dando inicio y consolidando grandes avances personales o decidiéndose finalmente a desarrollar sus habilidades creativas latentes que esperaban por un tránsito como este para expresarse. Sin embargo, la energía de Neptuno es engañosa y evasiva cuando se la trata de aplicar al mundo físico de las formas y los límites, razón por la cual la persona puede experimentar este paso como el inicio de una etapa algo confusa y desconcertante por momentos, porque se dejarse influir por espejismos, insistiendo en ver lo que quiere ver y entendiendo las situaciones como las quiere entender y no como se presentan en realidad, es decir, es un tiempo durante el cual su propio inconsciente la puede engañar. En términos generales, durante este tránsito, el individuo suele expresar una disposición más sensible y desprendida, receptiva y flexible ante el imperceptible nuevo contexto que se está introduciéndo en su vida, conecta mejor con el sentimiento de armonía universal que la une a todos los seres sobre la tierra, es decir, se le facilita desprenderse de los límites que la aíslan. Pero cuando la energía neptuniana no está bien integrada, la persona puede sentir la necesidad de abandonar toda iniciativa o evadirse del nuevo período que está comenzando, porque lo encuentra poco claro e inestable y, por lo tanto, le genera inseguridad y aprensiones. La clave es entender que este período es justamente un tiempo para aprender a confiar en la propia intuición.

PLUTÓN

Éste también es un tránsito que sucede sólo una vez en la vida, incluso si consideramos los períodos cuando forma aspectos al ascendente, porque Plutón no avanza lo suficiente como para formar muchos ángulos a este punto. Por lo mismo, cuando este planeta contacta y entra en la primera casa, podemos estar seguros que la manera en que la persona enfrenta la vida va a cambiar radiacalmente, porque se activa un proceso muy personal de muerte y renacimiento, al final del cual, ya no sentirá igual ni verá la vida tal como lo había hecho hasta antes del tránsito. Suelen introducirse situaciones extremas, intensas y dolorosas que ponen al individuo frente al lado oscuro de la naturaleza humana (la propia o la de otros) y la fuerza de esas experiencias lo cambian sin vuelta atrás. Plutón introduce situaciones asociadas a luchas de poder, traición, manipulación, abusos y destrucción en cualquiera de sus posibles manifestaciones con una autoridad, una pareja, un familiar, un socio, etc. Este es el tipo de escenario que propicia este tránsito, porque es el mejor caldo de cultivo donde exponer nuestro lado oscuro y verlo en acción, o para reconocerlo en otras personas con las que nos relacionamos estrechamente. Así, a través de estas dolorosas experiencias, el individuo va transformándo y profundizando su visión de la vida y de las demás personas, pero también se ve forzado a contactar con habilidades y potenciales aún no reconocidos que desde ahora tendrá oportunidad de desarrollar y, en el proceso, integrar mejor y fortalecer su propia imagen y enfoque personal de la vida. Durante los años que este tránsito esté activo (de 2 a 4), la persona irá desarrollando una mirada más acabada de la vida, reconociendo y entendiendo mejor su propio poder y responsabilidad en los hechos que ha vivido, pero también tomando consciencia de todos los cambios que ahora está en condiciones de introducir en sus circunstancias personales. En términos generales, durante este período, la persona se vuelve algo más reservada, analítica, con interés por revelar las verdades esenciales de la vida o de su situación presente, por lo tanto, más interesada en tratar temas profundos y trascendentales con sus cercanos y amistades, los asuntos triviales se vuelven molestos o simplemente son ignorados. Durante este tránsito, el individuo desarrolla una disposición profunda, penetrante y misteriosa que lo resguarda de una exposición que no desea, ya que siente en su interior que el proceso transformador que está viviendo aún no ha terminado.

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