Venus Retrógrado, siempre una nueva oportunidad para amar

Desde el 4 de marzo al 15 de abril de 2017

Retrogradará desde los 13º de Aries hasta los 26º de Piscis

 

En menos de dos semanas, Venus iniciará nuevamente su movimiento retrógrado en el signo de Aries dándonos una nueva oportunidad para que revisemos y reconsideremos el tipo de relaciones que establecemos con los demás y los patrones que tendemos a repetir con ellos. Venus nos renueva, una vez más, su promesa de ayudarnos a elevar nuestro concepto del amor, la unión y la armonía haciéndonos cada vez más conscientes de lo que es necesario reconocer y corregir en nosotros, si deseamos disfrutar de mejores relaciones en el futuro.

Es cierto que a Venus tradicionalmente se le conoce como el planeta del amor y las relaciones amorosas, sin embargo, esa asociación empequeñece mucho lo que realmente representa la energía de Venus, la que, no olvidemos, vibra en sintonía con la sección áurea, lo que ya nos sugiere que estamos tratando con una fuerza muy superior al simple impulso de relacionarnos con otras personas. Venus y su vibración, asociada al amor divino, cada año y medio se vuelve retrógrado volviendo toda su energía hacia nuestro interior e invitándonos a realizar, una vez más, una revisión, a veces, consciente y otras tantas inconsciente, de lo que hemos creado hasta ahora en nuestras relaciones para que podamos identificar lo que debe ser cambiado o mejorado.

Y ahí está el punto… ¿qué debe ser cambiado o mejorado? Para responder esta pregunta, es necesario entender de qué estamos hablamos cuando nos referimos a Venus. Ciertamente, en astrología Venus es el planeta del amor, la unión, la armonía y el equilibrio en todas sus formas, y entre sus atributos podemos mencionar nuestra habilidad para conciliar, cooperar, ceder, mediar y adaptarnos con el fin de crear la unión o la relación que deseamos establecer con alguien. Esas son sus virtudes. Venus nos permite crear y mantener relaciones de todo tipo, pero especialmente las relaciones amorosas.

Sin embargo, el tipo de relaciones amorosas que establecemos o las personas que atraemos a nuestra vida, sólo son reflejo de lo que realmente representa Venus: nuestro amor propio, la forma cómo nos amamos a nosotros mismos. Es decir, que el tipo de persona por quien nos sentimos atraídos o con quién establecemos una relación, nos muestra cómo y cuánto nos amamos realmente. ¿Nos sentimos atraídos por personas que nos limitan mucho, que nos traicionan o nos ignoran, personas que nos abandonan o nos hacen sentir inferior, etc.? o tal vez, atraemos a nuestra vida personas que nos aman y valoran profundamente, que nos hacen sentir bellos, felices, únicos y nos dan constantes muestras de sentirse bendecidos junto a nosotros?. Bueno, todo eso está mostrando casi gráficamente cómo nos tratamos a nosotros mismos sin darnos cuenta, cuán poco nos valoramos o cuánto gozo sentimos al estar en contacto con nosotros mismos. En el fondo, nos expresan cuánto se aman entre sí nuestro lado femenino y masculino.

El “amor propio” o la “auto estima” son otras formas de expresar lo que representa Venus. Venus y su estrecha relación con la sección áurea nos recuerda que somos seres divinos, que vibramos en la energía del amor divino, que podemos amar desde nuestra propia divinidad y que el amor propio no es otra cosa que la expresión de ese amor divino por nosotros mismos. Pero mientras exista algún desequilibrio entre nuestro lado masculino y femenino, deberemos seguir trabajando y reconciliando esa unión divina que todos llevamos dentro, para lo cual, cada retrogradación de Venus cumple esta maravillosa función… esa es la oportunidad que Venus retrógrado nos trae cada vez (con amor divino) para que logremos amarnos desde nuestra propia divinidad y, desde ahí, atraer a las personas correctas y estableciendo relaciones de mutuo amor, valoración y crecimiento.

 

SU EFECTO EN LA CARTA ASTRAL

Esta vez, la mitad del ciclo retrógrado de Venus se producirá el día sábado 25 de marzo. Ese día Venus y el Sol formarán una conjunción a 5º de Aries movilizando una espontánea toma de consciencia de qué debe ser cambiado o el por qué de la realidad que se vive hasta ese momento. En un nivel personal, será interesante identificar en que casa cae dicha conjunción, porque esa área de experiencia recibirá gran parte del impacto que el proceso de revisión y reconsideración de Venus exige. Podrá enfocarse en nuestras relaciones laborales, de amistad, familiares o románticas, lo importante es ser conscientes del proceso que está en curso y colaborar con él de manera más activa y siempre positiva, porque eso nos beneficia directamente. También será interesante tomar notar de los aspectos que forme a cualquier planeta natal, porque esos planetas y sus asociaciones también serán activados para que aporten su energía.

Como dato útil, al considerar el ciclo retrógrado de Venus, sirve mucho mirar 8 años atrás, porque en la situación presente suelen haber ecos de ese pasado. Consciente o inconscientemente, se revisan temas pendientes o aletargados de nuestras relaciones pasadas que se han mantenido en suspenso desde el último ciclo retrógrado.

 

¿QUÉ SIGNIFICA QUE VENUS RETROGRADE EN ARIES?

Aries es un signo de fuego, por lo tanto, lo primero que está en juego, es una exhaustiva revisión sobre con cuánta confianza, entusiasmo y espontaneidad vivimos el amor y nos entregamos en nuestras relaciones. Venus, desde el elemento fuego, nos pide que reflexionemos sobre la verdadera alegría y naturalidad con la que nos acercamos al amor y cuánto espacio realmente dejamos en la relación para que haya crecimiento, creatividad y expansión en beneficio de ambos. El elemento fuego nos recuerda el relajo y la inocencia de un niño feliz, y Venus nos lleva a preguntarnos si, hoy en día, dejamos espacio en nuestras relaciones para que nuestro niño interior, y el de nuestra pareja, se expresen libremente, creen y aporten su regocijo a la relación… ¿hemos perdido la alegría de vivir el amor? ¿cuántas condiciones o patrones defensivos introducimos a nuestras relaciones que nos impiden gozarlas o entregarnos libremente?, etc., o tal vez, ¿nuestro niño interior se ha acostumbrado a hacer pataletas y a exigir para obtener lo que quiere, porque no se siente bien amado? ¿ha desarrollado tácticas para ser el centro de la atención sin considerar las necesidades del otro actuando como un pequeño tirano?, etc. … mucho hay que considerar en este tiempo…

Pero dentro de los signos de fuego, Aries destaca por su coraje, iniciativa e ímpetu, siendo el signo que menos teme arriesgarse, ser el primero, el pionero que se atreve, que no tiene dudas al emprender una nueva aventura, aunque no tenga garantías sobre el resultado final. Aries, como primer signo del Zodiaco, entiende como ninguno, que para conquistar algo, para lograr objetivos, es básico comenzar la acción, como sea, de a poco o de una vez, pero intentarlo. Aries nos recuerda algo que es elemental: si no inicias la acción, nada se manifestará, todo quedará en el plano de las infinitas posibilidades. Aries es la energía del guerrero, del héroe que lucha, enfrenta desafíos, sufre, se equivoca, rectifica y aprende mientras toma consciencia de sí mismo y de sus potenciales, y en el proceso se convierte en la valiosa persona que está llamada a ser. Ese es su mensaje para nosotros en este tiempo.

En este ciclo retrógrado, desde este valeroso signo, Venus nos pide que reflexionemos y revisemos todo esto con respecto al amor que nos tenemos a nosotros mismos, y desde ahí al tipo de relaciones que terminamos manifestando. ¿Nos permitimos ser quienes realmente somos dentro de la relación? ¿nos hacemos valer para establecer el tipo de relación que a nosotros nos hace sentido o sólo nos adaptamos al otro? O tal vez, ¿imponemos nuestro estilo y valores exigiendo que sea el otro quien se adapte siempre?, ¿nos comportamos de manera infantil?, ¿nuestro entusiasmo por formar pareja nos impide ver que coartamos o sofocamos al otro, que imponemos nuestra voluntad sin querer impidiendo que la relación sea natural y espontánea como realmente nos gustaría?, etc. estas son sólo algunas de las miles de preguntas que ahora es tiempo de hacernos, y Venus retrógrado llevará su energía a nuestro interior para ayudarnos en esta importante labor, ya que nos está ofreciendo una nueva oportunidad para enmendar y mejorar lo que tenemos o podernos llegar a tener en el amor. El amor que nos tenemos, termina creando el tipo de amor que recibimos.

Venus, desde Aries, nos recuerda que para amar, para amarnos bien es necesario ser valientes. Ser valientes para atrevernos a expresar quienes realmente somos dentro del contexto de una relación, pero también ser valientes para dar el espacio y la libertad que el otro necesita para expresarse, y el elemento fuego de este signo apela a toda nuestra creatividad para que seamos capaces de crear el necesario equilibrio que se requiere para unir estos dos extremos dentro de una relación sana.

Desde este elemento, Venus también nos pide re-examinar lo que hacemos con el fuego y la pasión que llevamos dentro y que expresamos en nuestras relaciones. ¿Nos dejamos llevar por el entusiasmo perdiendo el control mientras nos consumimos en una intensa pero fugaz atracción que sólo nos deja recuerdos que, cual cenizas, se dispersan dejando poco de la experiencia? o tal vez ¿hemos aprendido a ser nuestro propio contenedor dentro del cual moderamos nuestra intensa pasión atizando sabiamente las brazas de nuestro amor para mantener y permitir que esa relación especial se fortaleza y madure?

Esta es la oportunidad que este planeta nos regala por ahora y hasta octubre de 2018, cuando Venus volverá a entrar en su ciclo retrógrado pidiéndonos comenzar una nueva revisión a nuestras relaciones, pero esa vez será desde el profundo, transformador e intenso signo de Escorpión…

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